"Brasil está descubriendo del modo más duro que su reciente bonanza económica, que le valió aplausos y estatus a escala mundial, también trajo consigo problemas que le tomaron desprevenido, advierten expertos.
Desde flujos de inmigrantes sin papeles hasta la saturación de carreteras y aeropuertos, pasando por una moneda más cara o un mercado más tentador para el narcotráfico, los retos aparejados al "éxito" brasileño son diversos"
Una vez más del modo más burdo descubrimos que nuestra ambición de "crecimiento, desarrollo y progreso" tiene una dualidad que tiende a generar un ciclo cuya siguiente etapa parece ser una desaceleración, al menos eso debería ser.
Nuestro afán por posicionarnos en este mundo, dentro de una competencia salvaje donde el mito de la producción y generación de riqueza es vigente, nos esta llevando a una saturación general de nuestro entorno en todas su facetas.
Ya no sólo es de destacar lo evidente, nuestro constante exterminio del medio natural. La mancha urbana ya tiende dimensiones que si la tuvieran otras especies, serían catalogadas como PLAGA. Es obvio que estamos acabando con los recursos y las lentas y parcas políticas no permiten una regeneración de los mismos, pese a que hace años que contamos con la tecnología para hacerlo.
Hablemos también de lo que genera a nuestra especie. Es una paradoja como la aceleración de la vida actual, la cultura de lo instantáneo y las exigencias del mundo profesional, laboral y social han generado una población cada día más susceptible de enfermedades y dolencias, Poco a poco tenemos gente, aun con esta fugaz vida, es más sedentaria, con una actividad que se reduce cada día más. Los jóvenes de hoy viven a través de medios digitales y electrónicos que si bien les dan más herramientas de comunicación y diseño, merman su creatividad, sus habilidades de socialización y su capacidad de adaptabilidad. Los hemos vuelto dependientes.
El consumo esta haciendo crecer a economías que adolecían de ello pero también esta provocando una demanda que más que generar más bienes de consumo y riqueza esta produciendo pobreza.
El mito de la producción se descubre poco a poco, para producir un bien, cualquiera que sea, consumimos cantidades ingentes de energía eléctrica, agua y humana. Energía que si bien no se destruye si se transforma en formas que el hombre ni puede ni quiere aprovechar pues cuando un celular ya no es funcional , no se devuelve esa energía a la naturaleza; recurso y energía que se le quita a nuestro medio ambiente jamás vuelve a ella en la misma cantidad, con dificultad vuelve.
Las ciudades estan siendo sobrepobladas y las vías de comunicación físicas y virtuales también. Cada día somos menos eficientes y cada día somos más individuos.
El eterno problema de la ilimitada ambición y los recursos escasos.
Nuestro concepto de poder, crecimiento, desarrollo y progreso no ha superado la etapa material y el posmaterialismo europeo aún es un bonito discurso que se aplica sólo en pequeñas entidades.
Necesitamos un cambio de paradigma, pero uno social, un cambio de paradigma que vaya a las esencias humanas y no a las instituciones que son tan acartonadas que mimetizan su intereses con los de aquellos a quien se supone debe representar, procurar y servir.
Mientras el objetivo sea "producir más materia" no habrá modo de detener esta vorágine. En algún punto acabaremos con todo y no recordaremos donde comenzó ni cuando empezó hasta que sorpresivamente un día cualquiera terminaremos "descubriendo nuevamente la pólvora" como lo hace el protagonista del cuento de Fuentes.
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