Internet se manifestó desde un inicio como una gran posibilidad. Las consecuencias que podría traer eran simplemente probabilidades.
Hace unos 10 años, todo el mundo alababa el potencial hasta entonces desarrollado por la megacarretera de la información.
Hoy en día nos encontramos en un torbellino de opiniones.Con la evolución de la red mundial, también vino la evolución del usuario. No sólo mejoraron y se extendieron las plataformas, sino que el usuario de internet, el internauta,también mejoró en sus habilidades. Hoy en día uno puede conocer a un niño de 7 años de edad experto en el manejo de los ordenadores. Las nuevas generaciones crecen rodeados de tec devices y el mundo gira en torno al flujo de información almacenado en un espacio virtual.
De repente ese espacio que comenzó siendo exclusivo de los gobiernos,se abrió a las masas por su potencial comercial. Se promovió toda clase de actividades online y se capacitó al planeta para vivir en red.
Sin embargo nadie contaba con que la globalización trajo dos cosas(entre muchas más): mayor necesidad y deseo de información y un amplio espectro de conocimientos informáticos.
Esas dos cuestiones generaron lo que hoy es un problema. Al parecer la información no puede ser para todos, al menos no gratuitamente.
Hace un par de días cerraron Megaupload, un sitio de internet que permitía la descarga de contenidos. Llevamos meses en la novela wikileaks y la cyberwarfare es cada día más intensa.
Creamos un monstruo y al mismo tiempo al cuidador.
El cierre del sitio fundado por Schmitz, significa una cruzada,una nueva avanzada contra el libre flujo de la información.
El mensaje es : la cultura cuesta. La información cuesta. Más allá del deseo de proteger los derechos de propiedad intelectual es el llamado a pensar que todo tiene un precio. Nadie pretende prohibir el flujo de la información, lo que se pretende es ponerle precio. El dios comercial no pudo aguantar sino unos años el ser excluido del juego.
Pareciera que no, pero este es un precedente interesante. Ya nos han dicho "no puedes descargar contenidos, es contra la ley" pero y hasta dónde llega esta? ¿verdaderamente atenta contra nuestra libertad?. Será entonces que pronto tampoco podré ver imágenes en google o videos en youtube?
Es cierto, hay una industria del cine y la televisión que gasta millones produciendo para vender, lo mismo que pasaba con la música. El asunto es ¿hasta dónde llegaremos? al fin y al cabo ¿quién es original?
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